Chueco sí, pero / Maru quiere el trofeo / Favorcito de los malos / El poderoso Bullying
DESDE la Mañanera el presidente Andrés Manuel López Obrador, confirmó ayer que el cuerpo sin vida encontrado en un arroyo de Choix, en la sierra de Sinaloa corresponde a José Noriel Portillo, El Chueco.
Un día antes por la tarde, hizo lo propio la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván, por lo que ya sería ocioso suponer que no se trata del famosos Chueco, buscado durante nueve menes y asesinado por lo menos así se dice, por el grupo delictivo al que pertenecía.
En todo caso lo extraño del caso, es que primero se dijo que había muerto de un solo tiro en la cabeza por parte de la Fiscalía General de Chihuahua; luego la Fiscalía de Sinaloa informó de manera oficial que El Chueco había recibido 16 impactos de bala.
Ayer el fiscal César Jáuregui Moreno; informó que El Chueco recibió 16 disparos y que no se localizó ni un solo tiro en la cabeza, de esos que en el argot policiaco se conoce como “tiro de gracia”.
Por ahora de Noriel Portillo sólo se ha exhibido de manera oficial una fotografía, pero del rostro, en donde aparece con más kilos, el cabello largo y el bigote más poblado en relación con la fotografía que utilizó cuando se ofreció cinco millones de recompensa por su captura.
De acuerdo a la versión oficial, cuya información, no se dice como se obtuvo, El Chueco fue citado por su grupo criminal a una reunión en donde se le darían protección y establecería una ruta de escape, hacia la costa del Pacífico y de ahí a algún país de Centroamérica o el Caribe.
De ser cierto el dicho, Noriel Portillo fue emboscado y muerto por los suyos, lo que no era descartable, desde que asesinó sobre todo a los dos sacerdotes de la Compañía de Jesús y otros dos ciudadanos, hace nueve meses en la cabecera seccional de Cerocahui, en el Municipio de Batopilas.
Sin duda, el gran reto ahora para el Estado Mexicano, es que no aparezca otro Chueco en la región; ya se conoce que muere uno y aparecen, como en política, decenas de aspirantes. La tentación es mucha, el destino corto.
Se quiera o no el poderío del Estado Mexicano, finalmente no pudo contra El Chueco; eso es tan lamentable como reprochable.
POR DESGRACIA en el tema de El Chueco, todos quieren colgarse la medalla y levanta el cuerpo inerte como trofeo de guerra, al más estilo del crimen organizado, como ahora se hace y está videograba para difundirlo.
Desde La Mañanera, López Obrador, dio por un hecho que el Gobierno Federal había hecho su trabajo, aunque la realidad demuestra que no hubo abrazos ni balazos y menos de las fuerzas federales.
Desde el Palacio de Gobierno se lazó una intensa campaña para dejar en claro vía algunos medios de comunicación, que la gobernadora Maru Campos demostró firmeza y mano dura.
Evidentemente en mensaje estatal diseñado desde Comunicación Social sonó hueco, igual que el de la Mañanera de López Obrador, pese replicó como de campana para misas continúan en Catedral.
Maru intentó llevarse medalla y trofeo; el clero católico le dijo que no; que no existió justicia terrenal; la impunidad quedará aquí para la eternidad; la sociedad chihuahuense así lo entiende.
Por desgracia el favorcito de la muerte de El Chueco, le corresponde a un grupo delincuencias de Sinaloa. Hasta el silente (para el caso) exgobernador Corral Jurado lo sabe.
EL JEFE SALAS, Julio César, director de Seguridad Pública en la capital, tiene en sus estadística que existen algo así como dos llamadas a los número de emergencia, por concepto de riñas en planteles escolares de bachilleres hacía abajo.
La cifra es de preocupante y de escándalo, estaría hablado de dos broncas por semanas, si Salas no es que las maquilló, más las que no se reportan y quedan el anonimato.
Muchos acontecimientos relacionados directamente con el acoso escolar o bullying: la estadística del jefe Salas, fácilmente se triplica, nadie tiene los números reales; se ocultan, no se reportan, no se atienden o se consideran normales.
El problema hemos dicho es exponencial por lo menos en la capital; y aunque corresponde de manera directa a la Secretaría de Educación; no está exenta la de Salud, los municipios y los padres de familia, sólo por atraer los cuatro ejes más importantes.
El problema no es nuevo y resulta multifactorial, es cierto, pero si no inicia por las mínimas acciones de prevención, seguiremos estando fritos.