Planes demócratas para gravar la riqueza cambiarían la economía de EU

Las propuestas de Elizabeth Warren y Bernie Sanders han generado preocupación por parte de economistas y líderes empresariales

The New York Times

Washington.- Los demócratas progresistas están abogando por el cambio más drástico en la política fiscal en más de un siglo, ya que buscan redistribuir la riqueza y reducir el poder económico de los súper-acaudalados con nuevos impuestos que podrían reformar fundamentalmente la economía de Estados Unidos.

Ya que compiten por la nominación demócrata, los Senadores Elizabeth Warren, de Massachusetts, y Bernie Sanders de Vermont, proponen gravar la riqueza con nuevos impuestos que reducirían las fortunas de los estadounidenses más pudientes. Sus planes prevén una enorme transferencia de dinero de los ricos a la gente común, con ingresos del impuesto sobre el patrimonio utilizados para financiar nuevos programas sociales como la universidad gratuita, el cuidado infantil universal y “Medicare para todos”.

Los impuestos a la riqueza en discusión darían un duro golpe a los estados de cuenta de los plutócratas estadounidenses como Jeff Bezos, Bill Gates y Warren Buffett. Si el impuesto por el que Warren aboga hubiera sido puesto en vigor desde 1982, el patrimonio neto de los 15 estadounidenses más ricos en el 2018 habría sido la mitad, según dos economistas que ayudaron a desarrollar su plan. El impuesto a la riqueza de Sanders, que se dio a conocer la semana pasada, habría erosionado aún más sus fortunas, a apenas una quinta parte de su total en el 2018.

La idea de un impuesto a la riqueza se ha convertido en un  animado tema para el Partido Demócrata, que lo ve como una solución a las inquietantes preocupaciones sobre la desigualdad y la rápida concentración del poder económico entre los estadounidenses ricos. Su surgimiento también es un antídoto contra las políticas del presidente Trump, cuyo recorte de impuestos de 1.5 billones de dólares benefició en gran medida a los estadounidenses más acaudalados y a las grandes corporaciones, dejando a las generaciones futuras la tarea de pagar los platos rotos.

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