Jugadora de Chivas pensó en el suicidio, al ser rechazada por su sexualidad

Por El Universal

Es necesario hablar de estas cosas porque a la gente le da mucho miedo decirlo y normalizarlo, dijo la futbolista

Ciudad de México.- Últimamente, Janelly Farías tiene muchos motivos para sonreír. Juega como defensa central en el Guadalajara de la Liga MX femenil,ha sido seleccionada nacional y recientemente dio una conferencia en la prestigiada Universidad de Harvard.

Pero su alegría más auténtica está en la buena relación que ella por fin ya tiene con sus padres. Porque ese camino a la felicidad ha estado lleno de espinas y lágrimas debido a que es gay. “Al principio mi familia me rechazó. Fue lo más difícil de mi vida. Yo llegué a un punto donde vivía en la depresión y me volví alcohólica. No sabía qué hacer con mi vida y me quería suicidar”.

“Es necesario hablar de estas cosas porque a la gente le da mucho miedo decirlo y normalizarlo. Es importante decirlo porque hay muchas personas que quizá se sienten solas cuando en realidad no lo están”, dijo en entrevista al portal de la FIFA.

En esta etapa turbulenta de su vida, contó con el apoyo de su hermano menor, su cuñada, primos y amigos con mente más abierta. Pero quien resultó fundamental fue su sobrino Christian Emiliano: “Él me salvó la vida. Yo estaba en el punto más bajo, donde me quería quitar la vida. Él tenía año, año y medio. Cuando nació, poco a poco me fui acercando a él. Un día que quise quitarme la vida fui a verlo y el niño me abrazó. En ese momento él sintió mi dolor; en cambio, yo sentí su amor. Y algo en ese momento cambió mi perspectiva de la vida; supe que tenía que encontrar la manera de que mis papás me aceptaran”.

De tal forma que decidió buscar la reconciliación con sus papás y hablar abiertamente de su preferencia sexual:

“Yo a los 18 años fue cuando me enamoré por primera vez de una mujer y fue hasta los 22-23 años que tuve esa plática con mis papás. Yo nunca lo escondí; ellos se dieron cuenta y poco a poco me empezaron a apartar de la familia sin darse cuenta. Llegó un punto donde dije ‘ya no puedo vivir así; no puedo con que mi vida sea un tabú, que no me acepten, que no pueda traer una novia a la casa y que mis hermanos sí puedan. Necesito hablarlo con mis papás, que entiendan que yo necesito de su amor para vivir’”.

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